Durante los últimos años nos hemos acostumbrado a que las novedades gordas de inteligencia artificial tarden semanas en cruzar el charco. Con GPT-5 ha pasado algo raro: OpenAI lo ha encendido en España casi a la vez que en Estados Unidos y, por primera vez, sin lista de espera ni "disponible en tu región próximamente". Si pagas ChatGPT, probablemente ya lo tengas.

Nos hemos pasado una semana usándolo en cosas normales de oficina, no en demos de laboratorio: redactar correos espesos, ordenar una hoja de cálculo hecha un desastre, resumir reuniones y preparar un par de informes. La conclusión corta es que sí, se nota. La larga tiene matices, y son justo los matices los que importan.

Lo primero que se nota: va más al grano

La diferencia más evidente no es que sepa más cosas, sino que responde con menos paja. Le pides un resumen de una reunión de una hora y te devuelve seis puntos claros en lugar de dos párrafos de relleno. En correos difíciles, esos en los que hay que decir que no sin quedar mal, acierta el tono a la primera muchas más veces que antes.

Lo importante no es que conteste más rápido, sino que ahora sabe reconocer cuándo no tiene ni idea.

Y aquí está el cambio que más nos ha gustado. En las pruebas, cuando le preguntábamos por un dato que no podía saber, en lugar de inventárselo con total seguridad (el famoso problema de las alucinaciones) muchas veces avisaba: "no tengo información fiable sobre esto". Sigue fallando, que quede claro, pero falla menos y avisa más. Para quien lo usa en el trabajo, eso vale oro.

Dónde sigue igual (o casi)

No todo es aplaudir. En tareas creativas de verdad, escribir algo con voz propia, hacer un chiste que tenga gracia, la mejora es pequeña. Sigue sonando a lo que es. Y con números todavía hay que revisarlo: le pedimos un par de cálculos de presupuesto y coló un error de suma que, si te fías, te la juega en una reunión.

Nuestro consejo: úsalo como un becario brillante y rápido, no como un experto infalible. Lo que salga, repásalo. Sobre todo si lleva cifras o va a salir de la oficina con tu nombre.

¿Merece la pena pagar por él?

Si ya pagabas ChatGPT, no tienes que hacer nada: la mejora te llega sin coste extra. Si estabas dudando entre la versión gratuita y la de pago, GPT-5 inclina un poco más la balanza hacia soltar los euros, siempre que lo vayas a usar para trabajar y no solo para curiosear. Para un uso ocasional, la versión gratuita sigue siendo más que suficiente.

En las próximas semanas OpenAI irá abriendo el grifo poco a poco, así que si todavía no te aparece, es cuestión de días. Cuando lo tengas, prueba a darle una tarea que ya sepas hacer tú. Es la mejor forma de ver dónde te ayuda de verdad y dónde conviene no soltarle el volante.

4,2 / 5 · nota de la redacción de ByteHoy

Comentarios 38

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JL
Jorge L.

Justo lo que necesitaba leer antes de renovar la suscripción del equipo. Lo de que avise cuando no sabe algo es lo que más miedo me daba, a ver si es verdad en el día a día.

MR
Marta Ruiz de Elvira Redacción

Hola Jorge. En nuestra semana de pruebas avisó bastante más que antes, pero no siempre. Yo lo dejaría activado para el equipo y con la norma de revisar cualquier dato numérico. Cualquier cosa te leemos por aquí.

NP
Nerea P.

A mí lo de los cálculos me ha pasado igual. Genial para redactar, pero como te fíes de una suma sin mirar, te la lía. Buen artículo, directo y sin humo.

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